sábado, 3 de julio de 2010

Los certificados médicos

¿Ya te ha tocado renovar alguna vez el permiso de conducir?

Lo primero que tienes que pensar es que ya han pasado diez años desde que te examinaste. Y no, no vale ahora que digas eso de "Joder, si parece que fue ayer", porque no, no fue ayer, fue ya hace casi diez años.

Si como yo, ya es la segunda vez que tienes que renovarlo, imagina, es que te estás acercando a los cuarenta y se te viene encima la famosa "crisis de los cuarenta". A mí, se me está acercando antes de cumplir tan mágica cifra, pero he querido imaginar que eso no es más que una estadística (ver "Estadísticas, ese gran chiste") y te pasa o antes o después

Pero no hablemos de crisis, que para eso ya escribo en otro lado, para revolcarme en mis propias miserias.

El otro día recibí uno de esos correos que no sabes por qué te envían. En este caso era propaganda de una compañía de seguros en la que me prometían el mejor precio y las mejores coberturas... Cómo todas, vamos... Me dio por abrirlo para comprobar precios, ya que me caduca mi seguro el próximo agosto.

Empecé a meter los datos que te piden, y uno de ellos era la expedición del carné de conducir. Pero, y tal y como diría Gomaespuma, ete aquí, ¡oh! sorpresa, ¡oh! dolor, ¡oh! campos de soledad, ¡oh! mustios collados, que justo en ese momento me di cuenta que el carné me había caducado hacía cuatro días.

Ante tal tragedia, y teniendo en cuenta que tenía que hacer las gestiones en menos de dos días, me puse manos a la obra... Y madre mía con la que me di...

Decidí, por el tema de las prisas, acudir a un centro médico que hay en la ciudad en la que vivo, por el solo hecho de que ellos te lo gestionan todo, es decir, entras allí con el carné caducado y sales con un provisional que te permite seguir "ejerciendo".

Llegué al lugar en cuestión. Un local pequeño, con una escalera que bajaba a un sótano. En la entrada, una chica tatuada me atendió amablemente. Le dije que tenía que renovar el carné y que necesitaba todo, un completo, por no llevar, ni las fotos, una historia larga...

El primer susto. La revisión, más las fotos, más la gestión, más las tasas... NOVENTA Y UN EURAZOS... Tócate los cojones Mariloli... Ya iba de cabeza, como te digo, tenía prisa por tener el carné, así que, pasando de hacer colas kilométricas en "La Campana", decidí pagar y callar.

Me enviaron al sótano, donde otra chica me esperaba. Lo primero que hizo fue pedirme la pasta... En metálico. Aquel sótano no tenía ventanas. Era, más que viejo, clásico, y olía un tanto humedad. Me llevó a una salita pequeña. Me sentó en un taburete, se sentó ella enfrente mío, con una polaroid en la mano y me sacó la foto casi sin avisar. Eso eran cinco euros de los noventa y uno. Me mandó a una salita.

Aunque me habían dado hora, allí no había llegado todavía el médico y la sala estaba a rebosar. Se les acumulaba el trabajo. Llegó el que te mira la vista con diez minutos de retraso y empezó a llamar a la gente. Que ritmo...

Me tocó a mí unos veinte minutos después. Pasé. Todo viejo. Me senté enfrente de un cacharro de aquellos que tiene cuatro letras y que es retro iluminado. Con un bastón de madera roto me iba señalando las letras. Después, me pegó un fogonazo con una lámpara y me hizo volver a mirar... Apto. Total: tres minutos.

Me fui a otra sala dónde tenía que hacer alguna prueba más y ver, finalmente, al médico.

Entré en la psicotécnica. Allí, un chaval joven empezó a hacerme preguntas sobre mi estado de salud mental. Después me explicó cómo funcionaba la máquina de las bolitas, pero me dijo que, como tenían prisa, que me daba apto y ya estaba. Total: 2 minutos.

Después pasé al médico. Me preguntó si bebía... Puse cara de bueno y dije que no, claro. Me hizo otras preguntas, sólo preguntas, y me declaró apto a los dos minutos.

No me hicieron ni prueba de oídos ni nada por el estilo.

Al salir, me dieron un papel con la foto puesta... Joder qué susto... A ver, no soy James Bond, lo sé, soy un tío más bien feo. Encima, los años ya se me van echando encima, pero coño, la foto estaba descentrada, tomada desde abajo, sin avisar, sin luz... Me cagüen... Si tengo que mandar esa foto a mi madre, me deshereda, y como la mande por correo electrónico, fijo que me detecta el antivirus... Si más que feo aparezco complicado, parezco un Picasso...

La cuestión es que estos mamones se ganan un pastón sin hacer una mierda. Que había allí un señor anciano que no se aguantaba ni los peos, que ni si quiera oía bien, y le declararon apto... Si es que no puede ser. Que bebes, apto. Que te drogas, apto. Que eres un psicópata, apto... Que en esas pruebas no pueden sacarte nada más que la pasta tío.

Que puñetero país que tenemos. Encima, con la pasta que ganan, tienen el local más cutre de todo el pueblo. Qué rácanos. Aquí, está claro que el más tonto hace relojes.

Y claro, todo esto, auspiciado por nuestro gobierno, sea del color que sea, porque el tema funciona así, desde que Franco era corneta...

Bueno, la cuestión es que tengo renovado mi premiso, tendré una foto digna de un terrorista, y me han soplado noventa y un eurazos del ala.

Moraleja: Ni idea, pero hagas lo que hagas, acabas pagando.

Que vaya bonito,

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