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domingo, 6 de noviembre de 2011

November Rain


Algo está cambiando en este mundo, pero lo que está pasando con el tiempo atmosférico no es normal. No sé si llevamos usando demasiado tiempo desodorantes de spray o que la gente le da mucho a la zambomba, se quedan ciegos y han hecho enfadar al señor de los cielos.


El verano empezó con dos semanas en abril, no volvió hasta principios de agosto y se ha alargado hasta noviembre. Y ahora el dios de la lluvia quiere recuperar el tiempo perdido: tíos, que me lo he estado aguantando y me meo, me meo!



Me imagino a todos los dioses ahí arriba, siguiendo una magnífica estructura jerárquica cual consultora, sentados en una sala noble, con una gran mesa y un tablero como el del monopoly. Muy cansados ya, como si fueran las 10 de la noche terrenal y uno siguiera trabajando. Grita con desanimo el dios-manager de la lluvia:

- “¡¡Pues yo tengo a todos mis mini-diosecillos con el programa de lluvia desde hace días!! Quizás no tiene todas las funcionalidades, pero las podemos ir incorporando poco a poco.”
- “Hasta que no cumplas todos los estándares de calidad y las pruebas de rendimiento estén a un nivel aceptable, aquí no sale una gota de lluvia a producción!!” - replica el dios-socio-elGodQueTodoLoVeYTodoLoSabe.

Y joder, así que nos tienen a los mundanos. Por los pasillos, todo se comenta, como si fuera Mad Men:
- ¿Qué, sabes si arrancamos esta semana? Pregunta un mini-diosecillo cualquiera, al dios-jefe de proyecto.
- Ni pajolera idea tío, pero déjame gorronearte un Lucky Strike y una cápsula Nespresso que a estas horas ya no veo ni rayos ni gotas!

El que más contento de la sala está es el dios-manager del proyecto solVerano. Su hijito tardó en salir a producción más de la cuenta, pero aguantó tiempo récord con unas buenas máximas temperaturas. Cuello abajo tiene la promoción del año que viene. Después de pasadas 2 horas, se acaba la discusión:

- “Que salga la lluvia a producción, pero iniciamos una Task Force en la que tú, dios-manager del proyecto solVerano y tu equipo ayudaréis en los parches del programa lluvia”.

Joder joder joder... en vaya marrón me ha metido el mamón. Pero si me niego, el año que viene no hay subida:

- “Por supuesto. Con unos días de formación necesaria nos ponemos a trabajar en ello.”

Y bueno, lo que sigue de la historia ya lo sabéis. Lluvia sin parar, inundaciones, rieras, volcanes, accidentes de tráfico, Rajoy (que es gallego y de lluvia sabe un rato)...

Sólo esperemos que las estimaciones del año que viene sean mejores en la casa del señor y nos permitan recuperar las 4 estaciones, que la vida son cuatro días!




PD.  Que ningún creyente se sienta ofendido, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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martes, 8 de junio de 2010

Joder con la manía del moreno...

Cuando yo era pequeño, y te hablo de hace ya unos años, recuerdo que llegábamos al principio del verano blancos como la teta de una monja. A lo sumo, el año que en semana santa, el sol respetaba al obrero español, aprovechábamos y ya nos dábamos unos primeros rayos de sol y el baño en el mar. Joer cómo molaba aquello. El agua estaba fría de cojones, pero qué bien te lo pasabas. Y, bueno, empezabas a coger algo de color. Veías a las señoras y a las chicas de dieciocho tomando el sol. En aquella época, se empezaba a ver algo de top-less, pero al veranear en la costa desde hacía tiempo, ya no le prestabas atención…

Juas, y te lo habrás creído. Pero si debíamos tener 15, como la novia del dúo dinámico, y andábamos locos con las hormonas. Todavía no decíamos lo de “omaaaaa que ricaaaa”, pero igual ya cantábamos aquello de “Hooooostias caaaaarolinaaaa que buena estáaaaaaas…”

Pero no quiero hablar ni de tetas ni de Carolina. El tema es que ahora, a mediados de año, la gente ya está morena. Sí, sí, sí, sí… Más que morena, naranja. ¿Tú lo has visto? Ya no sabes si es que tienen algún problema de salud, si se han pasado con el maquillaje o si les ha reventado el bote del colorante de la paella, porque tienen un color de lo más chungo. Impresionante. Luego, vas a la playa, y les ves esas marquitas blancas justo debajo de las nalgas, que nunca te atreves a preguntar, pero todos sabemos de dónde vienen.

Se pusieron de moda los rayos UVA. La gente morena todo el año. Luego empezaron con el miedo del cáncer de piel, y se pasaron a los espráis y las cremas que te mantienen moreno todo el año, pero joder, con un color que da grima sólo de verte. Claro, cuando ves a alguien en invierno con un moreno de pleno mes de agosto, dices, “aquí hay gato encerrado”. No puedes evitar pensar en cómo lo ha conseguido. ¿Habrá estado en el Caribe recientemente? ¿Es de una raza más morena? ¿Tiene una adicción extraña que le cambia el color de la piel?

¿Pero esa gente no ve los programas estos de la primera, por la mañana, en la que dicen que tomar mucho el sol, produce un envejecimiento prematuro de la piel? Que te llenas de arrugas, y por mucho que te hayas puesto silicona, las arrugas aparecen, excepto en esas partes, que siguen tersas y parece como si te las hubieran puesto con el Photoshop, eso sí, con mala leche, y a traición…

Luego están los de piel blanquita… Vamos, los de piel “blanco nuclear”. Esos que, por mucho que se pongan cremas, rayos UVA o vayan a la playa en las horas en que se achicharran los cangrejos, nunca se ponen morenos. Siempre dicen lo mismo “a mí, el sol, me resbala”. Y es totalmente falso. Consiguen, en la mayoría de las ocasiones, un rojo espectacular. Duele, eso sí, pero es un rojo que te recuerda a las gambas de Palamós, a la brasa, vuelta y vuelta. Mmmmmmmm. Sólo de pensarlo se me hace la boca agua, están para comérselas… Las gambas digo, ¿eh?

Pero el moreno que más se lleva, el que nunca pasa de moda, es el que usan y al que dan nombre, el personal que se dedica a la construcción. Ese moreno que empiezas a coger en el mes de mayo, y ya no lo sueltas en todo el verano. Qué bonito es ver a la gente en el mes de Agosto así. Vas a la playa, y lo primero que se te ocurre es pedirte un helado de aquellos de dos sabores, nata y chocolate. Esos brazos morenos. Esa cara tostada por el sol. Esa nuca con un bronceado caribeño, las medias piernas de un bonito tono oscuro, brillante. Eso sí, el resto del cuerpo, blanco, blanco, blanco. Es el llamado moreno paleta.

Este año yo también puedo presumir de ese tipo de moreno, y no porque me haya dedicado a “La Obra”, nada más lejos de la realidad, he cogido ese moreno gracias a los entrenos y partidos de mi hijo. Esas tardes de viernes en el campo, sin una sombra, y esos sábados, en el mismo campo o en otro, igual de cabrito el arquitecto, en el que la única sombra está en el bar. Vamos, tengo la marca del reloj, las gafas, la camiseta y las bermudas. No está mal, es apetecible. Te dan ganas de comerte el mencionado helado.

Y pensar que en los años veinte, lo que ponía a los tíos eran las mujeres blanco-leche, con gato acostado y un tanto fondonas... Todo lo contrario de nuestras fechas, peeeeero, supongo que será cuestión de modas, como todo...

Nada más, hay que empezar a ponerse morenos, que este año estamos empezando el verano con mal pie. Agua, agua y más agua. Como dice el grupo del caralibro, al que me diga este año que hay escasez de agua, le meto un paraguas por el cu……

Que vaya bonito,


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